Lecturas

Espacio para disfrutar de la lectura, aprender y entretenerse.



La cueva de Los Portales de Pinto, situadas a un extremo del desfiladero de Trincheras, al centro-oeste de la Sierra de Cubitas,Camagüey, forma parte del sistema subterráneo de la Cueva del Indio.

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La casa del marquesado de San Juan y Santa María

Este antiguo palacete español situado en las esquinas de San Ramón y Santa Ana,(hoy Enrique José (oeste) y General Gómez. No.252), es uno de los pocos que mantiene tanto en el interior como en el exterior su arquitectura original del siglo XVIII. Y está compuesto por tres cuerpos: la vivienda principal, la destinada a la servidumbre y la caballeriza.

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De cuando llegaron los automóviles a Camagüey

Los primeros automóviles que circularon por nuestra ciudad llegaron a mediados de 1905, aunque según crónicas alrededor de 1902 circulaba por nuestras calles un artefacto impulsado por una caldera de vapor, cuyas gomas eran macizas y tracción por cadenas.

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 La calle de Los Pobres

La calle de Los Pobres, en la ciudad de Camagüey, se extiende de sur a norte por el centro urbano a lo largo de 14 cuadras. Se le considera entre las mas extensas de la ciudad.

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Un Vampiro en la ciudad

El conde Drácula es el protagonista de una novela del escritor irlandés Bram Stoke, publicada en 1897 que recoge leyendas sobre vampiros y fantasmas en la Transilvania, región al este de Rumanía.


 Memorias personales del huracán Flora de nuestro cronista Eduardo Labrada.


La solidaridad te da sorpresas

El cubano es solidario por naturaleza. ¿Quién no ha ayudado a cruzar la calle a un desvalido, indicado alguna dirección a un desorientado, levantado del suelo al caído producto de un tropiezo?


Lluvias de septiembre

“Que en septiembre se tiemble, pues o seca las fuentes o se lleva los puentes”. Así lo dice desde hace siglos el refranero castellano, al aludir a un mes no tan inestable en lluvias como de fuertes borrascas extendidas por días.


Un discurso de historia

José Bonifacio Flores fue figura popular de las calles del Camagüey de principios del siglo XX. Hombre correcto y medido, protocolar a veces y cortés como pocos. Lo cierto es que se las daba de orador y por eso intervenía en cuanto acto público era invitado.