La sacaron del aula justo cuando iban a empezar Matemáticas. El día apenas comenzaba a coger ritmo, pero a ella le cambió el paso. Fue la directora quien la llamó: “¿Está Alma aquí?”, y sin más explicaciones, la llevó. A veces la vida no avisa —solo abre una puerta y una sale, por embullo, por impulso, o porque siente que ahí hay algo que vale la pena.