"Si algo caracteriza a las periodistas camagüeyanas es la empatía entre nosotras, eso que se entiende como sororidad". “Mientras haya alguien dispuesto a leer con atención y alguien dispuesto a escribir con responsabilidad, la prensa te irá exigiendo”. Esas y otras certezas marcaron la conversación. La sobrecarga doméstica, el hacer que la conciliación no sea imposible, la resistencia... son realidades que las marcan, como a otras mujeres, pero suelen quedar fuera de titulares. A pesar de todo, siguen. Porque les gusta lo que hacen. Lo dijo una de ellas: "no es un trabajo, es una forma de vivir".