El momento en el que Fidel, con un buldócer, destruyó los muros de una posta del entonces oprobioso Cuartel Moncada, para que se iniciaran los trabajos de construcción de la Ciudad Escolar 26 de Julio, fue símbolo de la nueva época que comenzaba a vivir Cuba, de continuidad extraordinaria entre Martí y Fidel, y de quienes hicieron la Revolución. Al recordar ese hecho, una también piensa en Camilo dándole mandarriazos al cuartel de Columbia en La Habana. Pero, si no bastaran esas jornadas memorables, está aquella en que Fidel se fue a Playitas de Cajobabo: cuán presente tendría a José Martí esa primera vez que visitó el lugar por donde nuestro Apóstol arribó a Cuba en 1895 para incorporarse al campo insurrecto, a la vida en campaña.