13 Septiembre 2026
En 1433, el neerlandés Jan van Eyck pintó a un hombre con la cabeza envuelta en una tela. Para entonces, aquello que hoy llamamos turbante ya había recorrido un largo camino por África, Medio Oriente, Asia y la India, sobre cabezas de hombres y mujeres y con significados tan diversos como los lugares donde fue adoptado: proteger del sol y del frío, distinguir una posición social, acompañar una práctica religiosa, señalar pertenencias o, sencillamente, componer una manera de presentarse ante el mundo.
