Hay personas que esperan todo un mes por un día. Lo esperan porque saben que volverán a encontrarse. Porque alguien preguntará por los abuelos. Porque aparecerá un apellido que conduce hasta Málaga o Las Palmas de Gran Canaria. Porque otro recordará una costumbre aprendida de sus mayores. Porque habrá una historia que contar y alguien dispuesto a escucharla.