CAMAGÜEY.- La diabetes mellitus constituye una de las enfermedades crónicas de mayor impacto en la salud pública mundial. Sus complicaciones pueden afectar seriamente la calidad de vida de quienes la padecen, especialmente cuando no existe un adecuado control de los niveles de glucosa en sangre. Entre las complicaciones más frecuentes y peligrosas se encuentra el síndrome del pie diabético, una afección que, sin atención oportuna, puede conducir a infecciones graves, discapacidad e incluso amputaciones.
Sin embargo, especialistas insisten en que el pie diabético puede prevenirse con diagnóstico temprano, control metabólico adecuado, cuidados diarios y tratamientos innovadores como el medicamento cubano Heberprot-P, reconocido internacionalmente por sus resultados en la reducción del riesgo de amputación.
La diabetes es una enfermedad en la que los niveles de glucosa (azúcar) en sangre permanecen elevados. La glucosa proviene de los alimentos y constituye la principal fuente de energía de las células. Para que esta pueda ingresar correctamente al organismo, se necesita la acción de una hormona llamada insulina.
En la diabetes tipo 1, el cuerpo no produce insulina. En la diabetes tipo 2, la más frecuente, el organismo no produce suficiente insulina o no la utiliza adecuadamente. Como consecuencia, la glucosa se acumula en la sangre y provoca daños progresivos en diferentes órganos y tejidos.
Con el paso del tiempo, los niveles elevados de azúcar pueden afectar nervios y vasos sanguíneos, especialmente en las extremidades inferiores. Esta lesión nerviosa, conocida como neuropatía diabética, provoca pérdida de sensibilidad, hormigueo, dolor o entumecimiento en los pies, lo que favorece la aparición de heridas que muchas veces pasan desapercibidas.
El síndrome del pie diabético representa actualmente una de las complicaciones crónicas de mayor morbilidad y discapacidad en pacientes diabéticos. Una pequeña lesión, una ampolla o una uña mal cortada pueden evolucionar rápidamente hacia úlceras profundas e infecciones severas cuando existe mala circulación y disminución de la sensibilidad.
Especialistas alertan que muchas amputaciones podrían evitarse si los pacientes acudieran tempranamente al médico y mantuvieran hábitos adecuados de cuidado de los pies.
En Cuba, el Sistema Nacional de Salud ha desarrollado múltiples estrategias de prevención y atención integral para los pacientes con diabetes. La atención primaria de salud, las consultas especializadas y los programas de seguimiento han permitido fortalecer el diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno de las complicaciones asociadas a esta enfermedad.
Uno de los mayores aportes de la ciencia cubana en este campo ha sido el desarrollo del Heberprot-P por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología. Este medicamento, único de su tipo en el mundo, está destinado al tratamiento de úlceras avanzadas del pie diabético con alto riesgo de amputación.
Tras años de investigaciones y ensayos clínicos, el tratamiento se encuentra disponible en las instituciones de salud cubanas y ha mostrado resultados altamente favorables.
El tratamiento con Heberprot-P consiste en la administración del medicamento tres veces por semana directamente sobre la lesión, hasta lograr la granulación completa, el cierre mediante injerto o completar un máximo de ocho semanas de tratamiento.
Entre sus principales beneficios se destacan la estimulación de la cicatrización acelerada de las úlceras, el favorecimiento de la formación de tejido sano, la reducción del tiempo de recuperación, la disminución del número de desbridamientos y la reducción significativa del riesgo de amputación.
El medicamento puede aplicarse a personas de cualquier edad, sexo o raza con diagnóstico de diabetes mellitus, independientemente del tipo de diabetes o del tiempo de evolución de la enfermedad.
Especialistas cubanos señalan que, en pacientes incorporados al programa de tratamiento, el índice de amputación se ha reducido a menos del cinco por ciento, un resultado de gran impacto humano y social.
Aunque los avances médicos han permitido mejorar notablemente el tratamiento del pie diabético, la prevención continúa siendo la herramienta más eficaz.
Mantener niveles adecuados de azúcar en sangre ayuda a evitar el daño progresivo en nervios y vasos sanguíneos. A esto se suman hábitos diarios de cuidado de los pies que pueden marcar la diferencia.
El cuidado de los pies en las personas con diabetes es fundamental para prevenir complicaciones graves como el pie diabético, una afección que puede evolucionar silenciosamente si no se atiende a tiempo. Por ello, se recomienda realizar una revisión diaria de los pies para detectar cualquier cambio en la piel como cortes, ampollas, enrojecimiento o heridas; mantener una higiene adecuada mediante el lavado diario con agua tibia y jabón suave, asegurándose de secar cuidadosamente, especialmente entre los dedos, para evitar la humedad que favorece infecciones; evitar caminar descalzo incluso dentro del hogar para reducir el riesgo de lesiones; utilizar calzado cómodo, adecuado y sin costuras internas que puedan provocar fricción o daño; cortar las uñas de forma recta y acudir al podólogo en caso de dificultad o alteraciones en su crecimiento; no intentar retirar callosidades o durezas por cuenta propia para evitar lesiones en la piel; y finalmente, favorecer la circulación sanguínea mediante ejercicios suaves, movilidad de los pies y elevación de las extremidades cuando se permanece sentado por períodos prolongados. Estas medidas sencillas, pero constantes, contribuyen de manera significativa a proteger la salud de los pies y a reducir el riesgo de complicaciones en personas con diabetes.
El pie diabético no solo representa un problema médico, sino también social y emocional. Las limitaciones físicas derivadas de una amputación afectan profundamente la independencia y la calidad de vida de las personas.
Por ello, la educación sanitaria, el control sistemático de la diabetes y el acceso oportuno a tratamientos especializados resultan fundamentales para disminuir las complicaciones. La experiencia cubana demuestra que la combinación de prevención, seguimiento médico y desarrollo científico puede ofrecer esperanza y mejores perspectivas a miles de pacientes diabéticos.
