Poco tiempo pasó desde la COVID-19 para modificar otra vez la normalidad de Cuba. Muchos volvemos a estudiar o trabajar desde casa en contra de nuestra voluntad. Ya no es un virus el que nos pone en pausa, sino una crisis ocasionada por el aumento de las sanciones externas y la escasez de recursos. Reinventarse para seguir funcionando ha sido un imperativo para todos los sectores sociales. El sistema educativo no ha sido la excepción y, como otros, enfrenta retos y grietas