• Antes que luz es carbón

    Hay un olor que se ha vuelto paisaje. Un olor áspero, penetrante, que se queda en la ropa y en la memoria. Es el humo que trepa por las paredes, la ceniza que se posa en los aleros, la llama breve y obstinada que sostiene la comida diaria. En no pocos hogares cubanos, el carbón vegetal ha dejado de ser recurso ocasional para convertirse en centro de la supervivencia.