«Era la primera vez que veía un teatro por dentro. Era la primera vez que se abría una puerta grande; por ahí entré y me quedé para siempre». Reyna Ayala Don recuerda con nitidez aquel 3 de septiembre de 1973. Tenía casi 16 años y un telegrama le había indicado que se presentara en el Teatro Tasende, donde la esperaba el Conjunto Dramático de Camagüey. No sabía nada de teatro. Ni siquiera tenía muy claro cómo llegar a ser artista.