CAMAGÜEY.-La frase despide cada encuentro de Alcohólicos Anónimos. No representa la promesa de una vida perfecta, sino el compromiso de mantenerse sobrio durante un día más. Ese lema resume la filosofía de una comunidad que acompaña a quienes luchan contra la dependencia al alcohol y encuentran en el apoyo mutuo una oportunidad para comenzar de nuevo.
Jimmy Eliécer Escalona, Amigo de Alcohólicos Anónimos (AAA), conoce de cerca esa realidad. Aunque no pertenece a la comunidad como miembro, desde 2011 apoya su labor en Camagüey y promueve un mensaje que, asegura, también transformó su propia manera de entender la solidaridad y el servicio.
¿Por qué Alcohólicos Anónimos afirma que nadie puede recuperarse solo?
—El primer paso consiste en reconocer la enfermedad, pero eso no basta. La persona necesita apoyo. El grupo le demuestra que no está sola y que otros atravesaron experiencias similares. Los doce pasos reúnen conocimientos de la medicina, la psicología y una dimensión espiritual que ayuda a encontrar la fortaleza para mantenerse sobrio. Esa fuerza nace del grupo y de la decisión personal de cambiar.
"Cada encuentro ofrece mucho más que un espacio para hablar. Allí cada historia fortalece a quien escucha y también a quien la comparte".
¿Qué ocurre cuando una persona llega por primera vez a un grupo?
Se convierte en la más importante de la reunión. Todos la reciben con respeto y cariño porque recuerdan el día en que ellos también pidieron ayuda. Nadie juzga, nadie critica. La comunidad comprende el sufrimiento de quien llega y lo acompaña en sus primeros pasos. Incluso cuando alguien recae, encuentra nuevamente una mano tendida para empezar otra vez.
"Nadie supera el alcoholismo solo; la fuerza está en el grupo y en la ayuda de quienes ya recorrieron ese camino".
¿Qué función desempeñan los AAA?
—Somos profesionales que apoyamos desde nuestros conocimientos, pero siempre respetamos las tradiciones de la comunidad. No tomamos decisiones por cuenta propia. Cada propuesta se presenta al grupo y la conciencia colectiva decide cómo actuar. Esa disciplina protege el anonimato y mantiene la independencia.
"La organización se sostiene con las contribuciones voluntarias de sus propios miembros y no acepta donaciones externas que comprometan su autonomía".
¿Qué aprendió después de acercarse a Alcohólicos Anónimos?
—A escuchar, a dejar el protagonismo y a comprender que servir significa acompañar. Descubrí un espacio donde todos trabajan con humildad y donde cada acción busca apoyar a quien todavía sufre por el alcoholismo.
Su experiencia en la radio y el mundo audiovisual también lo llevaron a reflexionar sobre la responsabilidad de comunicar sin vulnerar la identidad de quienes integran la comunidad.
¿Cómo pueden contribuir los medios de comunicación a esa misión?
—Los periodistas pueden transmitir el mensaje sin revelar la identidad de los miembros. La creatividad permite contar estas historias con imágenes, sonidos y testimonios que respeten el anonimato. Lo importante consiste en que más personas sepan que existe un lugar donde pueden encontrar refugio cuando sienten que el alcohol domina sus vidas.
La recuperación no se mide en años, sino en decisiones cotidianas. Cada jornada sin alcohol representa una victoria para quienes un día creyeron haberlo perdido todo. En ese camino, Alcohólicos Anónimos recuerda que siempre habrá un grupo dispuesto a escuchar, acompañar y tender una mano solidaria cuando más se necesita.
