LA HABANA.- Con el orgullo del deber cumplido y la frente en alto, 10 funcionarios de la Embajada de Cuba en República Dominicana fueron recibidos hoy en el Ministerio de Relaciones Exteriores, tras haber sido objeto de una medida de expulsión injustificada por parte del gobierno de ese país.

El acto de recibimiento, encabezado por Bruno Rodríguez Parrilla, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido y ministro de Relaciones Exteriores, se convirtió en una reafirmación de la dignidad y la resistencia del pueblo cubano ante las presiones del imperio.

La decisión del gobierno dominicano, comunicada sin presentar razón alguna que la justifique, fue calificada por las autoridades cubanas como un acto de clara sumisión a los dictados de los Estados Unidos, en el contexto de su escalada agresiva contra Cuba.

Josefina Vidal Ferreiro, viceministra de Relaciones Exteriores, sentenció que las autoridades dominicanas no han sido capaces de presentar una sola razón porque no existe: "no han hecho más que plegarse a las presiones del gobierno estadounidense que, en su empeño desesperado por intentar aislar a nuestro país, pretende anular la solidaridad con esta isla cercada, bloqueada y acosada", afirmó.

Odín Yslas Hernández, primer secretario de la embajada de Cuba en República Dominicana, expresó que el momento de la notificación no fue casual: a solo 48 horas de conmemorarse el centenario del natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, la cancillería dominicana notificó la medida. 

Se comprende que le fuera imposible esgrimir un motivo lógico que avalara esta decisión, pues Washington no los autorizó a revelar que la orden partió de ellos. Una vez más, Fidel derrotó al imperio, expresó el diplomático.

Los funcionarios cubanos, que durante su misión desempeñaron un papel fundamental en el fortalecimiento de los lazos de amistad y cooperación entre ambos pueblos y fueron despedidos con muestras de solidaridad del pueblo dominicano.
Más de mil 100 amigos de Cuba asistieron a la gala político-cultural en la Universidad Autónoma de Santo Domingo para celebrar el legado de Fidel, y numerosas personalidades políticas e intelectuales han manifestado su rechazo a la medida.

Qué orgullo sentimos de ser mujeres y hombres de Fidel, esos que levantamos la bandera de la estrella solitaria ante cada logro de nuestros deportistas en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, y que sentimos como nuestro el merecido tercer lugar, añadió Yslas Hernández, destacando la gesta deportiva de la delegación cubana que también regresa de la cita regional.

El acto reafirmó que la acción del gobierno dominicano no logrará dañar los entrañables vínculos entre ambas naciones, forjados en una historia compartida con figuras como José Martí, Máximo Gómez y Fidel Castro. 

La solidaridad con Cuba jamás podrá ser bloqueada, sentenció la viceministra, al tiempo que recordó las decenas de toneladas de ayuda enviadas por el pueblo dominicano a la Isla en lo que va de año.

La expulsión, concebida en las sombras del poder hegemónico, no ha hecho sino revelar la grandeza de quienes no claudican ni se doblegan ante la arrogancia del norte.

Estos 10 diplomáticos no regresan derrotados; regresan investidos de la entereza moral que distingue a los hijos de esta tierra, y su retorno se convierte en un símbolo más de que la hostilidad y el cerco no quebrantan la voluntad de un pueblo que ha hecho de la resistencia su mayor fortaleza.