CAMAGÜEY.-En una esquina del centro histórico de Camagüey, donde confluyen las calles Avellaneda y General Gómez, el tiempo parece haberse detenido. Allí, una figura de bronce de 2.20 metros de altura desafía el bullicio cotidiano: es La Tula, la estatua que desde 2014 inmortaliza a Gertrudis Gómez de Avellaneda, la poetisa más universal que ha dado esta ciudad.

 La obra no es un simple monumento conmemorativo. Inaugurada en el bicentenario del nacimiento de la escritora, el pedestal que la sostiene evoca columnas dóricas, un diálogo silencioso con la tradición clásica que contrasta con la energía vibrante que el escultor Sergio Gregorio Roque-Ruano supo insuflar en el bronce.

Y es que Roque-Ruano, artista camagüeyano de larga trayectoria, concibió esta pieza tras años de estudio y bocetos gestados incluso en su etapa de formación en la Unión Soviética. Lejos de optar por una imagen hierática, el escultor decidió representar a la Avellaneda en movimiento: un pie adelantado, como si estuviera a punto de dar un paso eterno; la túnica de época envolviendo su silueta; un libro apretado contra el pecho; la otra mano extendida, ofreciendo al mundo su palabra. No es un retrato, es una declaración de principios.

 «La Peregrina», como también se le conoció a Gertrudis por sus constantes viajes y su vida nómada, nació en Puerto del Príncipe —hoy Camagüey— un 23 de marzo de 1814. En 1836 partió hacia España, donde residiría la mayor parte de su existencia y alcanzaría prestigio con novelas audaces y poemas apasionados que rompieron moldes en su época. Falleció en 1873, pero su voz sigue siendo una de las más poderosas de la literatura hispana.

 Quienes transitan hoy por esa esquina del centro histórico no solo encuentran una estatua. Se topan con una mujer erguida, lista para avanzar, que invita a detenerse un instante y reflexionar sobre la dimensión de quien se adelantó a su tiempo. La Tula no es solo memoria: es un recordatorio de que desde esta ciudad, una mujer conquistó un lugar inmortal en la cultura de Cuba y del mundo.