CAMAGÜEY.- La escritora camagüeyana Evelin Queipo Balbuena, quien también ha ido entrenando y desarrollando su habilidad de contar de manera oral, participa como invitada en el Festival Internacional de Narradores de Cuentos de Hidalgo, en México, del 9 al 20 de marzo.
Su presencia en el evento ha sido recibida con entusiasmo y también con cierta sorpresa para ella misma, quien compartió en su perfil de la red social Facebook una reflexión sobre cómo este viaje comenzó mucho antes de concretarse. Recordó que hace un par de años la narradora mexicana Yuriria Cañedo Mesinas le dijo con naturalidad: “Cuando vayas a México, te quedas en mi casa”. Entonces —confiesa— agradeció el gesto, aunque pensó en lo improbables que parecían las circunstancias para que aquello sucediera.
“Querido lector, permíteme decirte: no tenemos derecho a hacerle un escrutinio al destino, a dudar de lo que otros sueñan, desean y decretan para ti. Ponte a soñar junto a los que te aman”, escribió antes de añadir que “México ya me abraza en estos carteles, México ya me espera. Y yo me acerco tímida. Porque cuando estamos en el trillo hacia un sueño hermoso, todavía tenemos miedo”.
El festival reunirá a narradores de diversos países del continente, entre ellos representantes de Cuba, Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, Panamá y México, de acuerdo con la información difundida.
La cita coincide además con las celebraciones del Día Mundial de la Narración Oral, que cada 20 de marzo convoca a narradores y públicos de numerosos países para celebrar el arte ancestral de contar historias. Se trata de una práctica que ha acompañado a la humanidad desde sus orígenes, cuando la palabra dicha, el gesto y la cercanía con el público eran los caminos naturales para transmitir memorias, saberes y emociones.
En el caso de Evelin Queipo, esa tradición adquiere un matiz particular: no solo cuenta historias, también las escribe. Su obra enlaza la literatura con la oralidad, de modo que los cuentos nacen en la página y encuentran luego otra vida en la voz, en el escenario y en el diálogo con quienes escuchan. Esa relación entre escritura y narración oral refleja un proceso creativo que la autora continúa explorando y perfeccionando como parte de su crecimiento artístico.

