CAMAGÜEY.- La XXXII edición del Premio Nacional Emilio Ballagas prosigue en Camagüey con actividades dedicadas a la poesía, género al que se consagra este año el certamen, previsto hasta el 7 de noviembre.
En la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) tuvo lugar el panel «Versos libres, prosa poética y poesía rimada: preferencias y derroteros», con intervenciones de Yoandra Santana, Alejandro González y Evelin Queipo, quienes compartieron consideraciones y experiencias en torno a las distintas formas de expresión poética.
Yoandra Santana llamó la atención sobre la frecuente confusión de algunos poemas negros de Emilio Ballagas con la obra de Nicolás Guillén. Por su parte, Alejandro González comentó el trabajo que desarrolla desde 2020 con grupos de jóvenes interesados en la décima, algunos de los cuales han alcanzado reconocimientos importantes, como el Premio Cucalambé obtenido por Yadira Troche. También destacó a Alejandro Muñoz y Rosabel Pi, integrantes de una promoción posterior, por sus búsquedas experimentales con las estructuras poéticas.
Evelin Queipo abordó las relaciones entre prosa y verso, así como la presencia de la poesía en otros géneros literarios. «La poesía ha contaminado todos los géneros», afirmó, al referirse también a los vínculos históricos entre poesía y música y a las particularidades de la poesía en prosa.
El encuentro incluyó lecturas y la presentación de novedades de Ediciones Luminaria, de Sancti Spíritus, a cargo de Ariel Fonseca, invitado a la jornada. Con palabras breves y sugerentes sobre cada título, el escritor presentó Pop Art Collection, de Dalila León; La noche americana, de Hermes Entenza; El libro de Celestina, de Celestina García, y Las vanas conversaciones, de Sergio García Zamora. Los ejemplares disponibles fueron obsequiados a los asistentes.
