CAMAGÜEY.- En la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en Camagüey, las XVI Jornadas ArteCómic volvieron a demostrar que su mayor fortaleza ha estado siempre en casa.

El taller sobre animación cubana contemporánea reunió al realizador Ray Ortega Moreno y al colectivo Wapanga Producciones en un conversatorio que fue, más que una clase técnica, una radiografía honesta del proceso creativo.

Las Jornadas no “resuelven” con sus creadores locales: los han defendido históricamente. Han sido precisamente esos artistas —muchos de los cuales hoy están fuera de la provincia o del país— quienes han sostenido la permanencia del evento. ArteCómic ha sabido crecer desde su propia cantera, reconociendo que la constancia cultural se construye desde el territorio.

En ese linaje se inscribe Wapanga, multipremiada en El Almacén de la Imagen con el Premio a Mejor Obra de Animación por La Niña y el Mar y el Premio de Pitching por Anaís, su próximo proyecto. Junto a Ray, el guionista y productor Kadier Fuentes Cardet integra una dupla creativa que apuesta por la planificación rigurosa, la experimentación técnica y el trabajo en equipo.

Durante el encuentro, Ray desmenuzó procesos: del 2D digital al cuadro a cuadro clásico, la rotoscopia en El nudo en el ombligo, la importancia de decidir el fotograma exacto donde comienza y termina una acción, las texturas y partículas que enriquecen una escena. También habló de soluciones creativas: tabletas prestadas por la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey que permitieron cerrar una obra, fondos que en el nuevo proyecto serán modelados en 3D para optimizar recursos, meses de investigación visual antes de animar una sola línea.

La imagen lo dice todo: un joven creador frente a su laptop, el dibujo ampliado en pantalla, las bocinas a ambos lados, el mural detrás como telón simbólico. Animación hecha desde aquí, con lo que se tiene.

Y en medio de las dificultades actuales —cortes eléctricos, limitaciones tecnológicas— sigue latiendo un grupo de muchachos que insiste en animar, en aprender programas incluso desde el móvil, en compartir métodos y apoyarse mutuamente. Esa persistencia también es parte de la obra.

ArteCómic continúa siendo espacio de encuentro y memoria, pero sobre todo de presente. Porque si algo quedó claro hoy es que la animación camagüeyana no es promesa futura: es una realidad que se dibuja, fotograma a fotograma, contra cualquier obstáculo.