CAMAGÜEY.- Sed infinita no es, precisamente, el libro que vas a leer y llevar al estante. Aunque algunos de sus poemas, nos hablan del olvido, el autor camagüeyano Jesús Aismar Zamora, se encargó de que este sea el volumen que querrás tener siempre a la mano para dedicarle a esos amigos que cargan deseos inalcanzables.
El deseo casi siempre va de la mano de la carencia que te rompe, y te reconstruye, pero no del todo. A veces deja una grieta por donde vuelve a entrar la carencia riéndose bajito. Es un ciclo hermoso y cruel como el amor no correspondido, como la sed que convierte un sorbo de agua en éxtasis. Sin embargo, el vacío, se vuelve pregunta. ¿Qué tanto necesitas para sentirte realizado?, mientras: La memoria se queda en el rocío/ Donde tu sombra vuelve a la almohada. / El silencio se pudre en nuestra carne/ y Dios murmura: Hágase la luz.
La pregunta queda abierta, te toca a ti – lector- hallar respuesta, pero lo realmente garantizado es que este poema te pone, los pies sobre la tierra sin intenciones de opacar el brillo en tu mirada, la emoción en tu sentir.
Este poemario que vio la luz por primera vez en 2008 por la editorial Ácana, regresa en 2026 de manos de la misma casa editorial, pero esta vez con la edición de Evelin Queipo, y el diseño de cubierta de Maykel Sardaña, nos llega este cuaderno del que es imposible no querer adueñarse de cada letra como bebida espiritual.
Aunque suene contradictorio, este libro será tu agua, tu principio y tu fin. Vas a notar cómo fue escrito a tu imagen y semejanza. No dejes que te lo cuente yo, pero advierto que estarás pasando sed de literatura hasta que este título llegue a tus manos y recalco: será una Sed infinita.
*Miembro de talleres infantiles que ahora dedica una reseña al libro de uno de sus asesores literarios. Actualmente estudia Comunicación en la Universidad de Camagüey.
