A veces parece que el Caribe nos queda lejos. Nos reconocemos latinoamericanos, hablamos de nuestra condición insular, pero no siempre nos pensamos como parte de esa región cultural que compartimos con otros pueblos, cuyas músicas, danzas, celebraciones y memorias también han contribuido a hacernos. En Santiago de Cuba esa pertenencia se vive con una intensidad particular, casi cotidiana. En Camagüey quizá necesitamos que alguien venga a recordárnosla.