Cuando Melissa ensaya con su grupo de baile todo se vuelve un caos, un caos hermoso. Ese de tener a muchos niños alrededor e intentar que bailen en un mismo sentido y a un mismo ritmo, o mejor aún, que en sus diferencias logren acoplarse. Cuando Melissa les enseña pasos o canciones nuevas, les habla con cariño y hasta les rectifica, los niños la quieren más.