CAMAGÜEY.- El olor del plomo, las manchas de tinta en los dedos, la angustia de esperar los sábados que nadie llamara por un error, una urna de cristal en medio del taller donde se corrige un periódico. Son imágenes que podrían parecer ancladas en el pasado, pero que en la memoria de Arys Galdo siguen vivas, como si el tiempo no hubiera pasado.
"No soy periodista, pero la vida al final me puso en el lugar que yo quería estar: en el periódico, como correctora", confiesa con humildad Arys, quien encontró su vocación en los márgenes de la redacción de Adelante. "Fue la primera vez que trabajé con alegría".
Su testimonio, compartido en el conversatorio Camagüeyanas en la prensa: desafíos cotidianos, en la Casa de la Prensa agramontina, resultó un diálogo necesario sobre el papel de la mujer en los medios, en el contexto de la Jornada de la Prensa Cubana y el Día Internacional de la Mujer.
La sala se convirtió en un espacio de catarsis colectiva donde la nostalgia se mezcló con la preocupación por el presente, y la solidaridad emergió en medio de las dificultades.
Yanetsy León, periodista de Adelante, reflexionó sobre el momento que vive la prensa nacional, marcado por la suspensión de las ediciones impresas de los periódicos provinciales y la migración forzada a lo digital.
"¿Cómo se enseña la cultura del cierre cuando el espacio parece infinito? ¿Cómo se construyen archivos en un entorno que todo lo actualiza y lo desplaza?”.
Para ella, la desaparición del soporte impreso no es solo un cambio tecnológico, sino una transformación profunda en la identidad del periodista.
Si bien reconoce que aun vive una etapa de duelo, no es pesimista. “El oficio no desaparece como el soporte. Mientras haya alguien dispuesto a leer con atención y alguien dispuesto a escribir con responsabilidad, la prensa te irá exigiendo. No en el papel quizás, pero sí en la conciencia".
Para Yamylé Fernández, acostumbrada a los cánones de Radio Cadena Agramonte (RCA), su perspectiva cambió al asumir como corresponsal de Radio Reloj en Camagüey, con un formato donde cada palabra cuenta y el espacio es finito. "Si te pasas de 960 caracteres la plantilla no te acepta el envío. Al inicio yo me demoraba para hacer un minuto de radio, porque no daba pie con bola".
Tuvo que desaprender para volver a aprender, y en ese proceso enfrentó también la incomprensión: "A veces hay cierta discriminación hacia tu trabajo, ni siquiera te convocan a eventos o coberturas, sientes que te subestiman cuando dicen que solo es un minuto”.
Sin embargo, ella y sus colegas han logrado una buena cofradía: "Si algo caracteriza a las mujeres periodistas camagüeyanas es esa empatía entre nosotras mismas, eso que se entiende como sororidad". Premisa que también afirmaron otras féminas presentes en el conversatorio.
Sobre el reto del periodismo desde la soledad, como corresponsal de otro medio nacional, comentó su experiencia Gretel Díaz, del periódico Trabajadores. “En una corresponsalía se trata una gran variedad de temáticas, y toca hablar con todo tipo de personas, con las que a veces la condición de ser mujer puede ser útil y en otras muy incómodo”.
Refiere de forma especial cuando se es joven o recién graduada, pues recibió cuestionamientos de cuánto podía saber o comprender de economía y de temas “fuertes o que implican pensamiento”.
Desde la experiencia de formar a las nuevas generaciones, Dayneris Maxan, periodista de RCA y profesora universitaria, compartió su pasión por la docencia. "Creo que en los estudiantes que hoy tenemos en las aulas, por muy difícil que sea el contexto, tenemos un futuro", afirmó.
Destacó además el trabajo anónimo pero esencial de la redacción radial: "Te enseña, te atrapa. Cuando usted puede soñar un producto desde la redacción, y después llega a un estudio máster y puede verlo concreto, lo palpa, eso es muy gratificante".
Otra radialista de la redacción de RCA, Loipa Araújo, confesó que su llegada al medio fue casi accidental, pero el destino la atrapó. "No sé qué tú haces ahí, no te pega, no veo que tú encajas, me decían. Pero al final encajo, y trabajo, y trato de hacerlo bien".
Para Zenia Donet supuso un reto cambiar los reportes desde su municipio Carlos Manuel de Céspedes a integrar el equipo de la emisora provincial. “Primero le hice rechazo a venir, porque allá me sentía más cómoda, conocía cómo funcionaba todo, y aquí es mayor la exigencia, la preparación y el estudio”. Terminó acostumbrándose y agradece que ya no trabaja sola, y tiene cerca un colectivo con el que celebrar fechas como estas.
Dayessi Sosa, periodista de la Agencia Cubana de Noticias, reivindicó la fortaleza de quienes siguen apostando por el oficio: "Siempre digo que tener la fortaleza de que todavía existan jóvenes en el gremio y estemos felices, es algo grande".
El conversatorio, moderado por la periodista Carmen Luisa Hernández, vicepresidenta de la Unión de Periodistas de Cuba en la provincia, permitió visibilizar realidades que suelen quedar fuera de los titulares: la sobrecarga doméstica, la conciliación imposible, la culpa, la resistencia silenciosa. A pesar de todo, siguen. Porque les gusta lo que hacen. Y porque, como bien dijo una de ellas, "esto no es un trabajo, es una forma de vivir".