CAMAGÜEY.- Desde los 6 años Esther vino a vivir al municipio Camagüey; antes residía en la comunidad Cándido González de Santa Cruz del Sur. Por este motivo, comenzó un poco retrasada sus estudios primarios. Con 14 años los terminaría y optaría por el curso de auxiliar de Enfermería.
“Nunca había pensado que podía ser enfermera, pero me brindaron esta opción y luego me enamoré de la profesión”. Por ello, continuó superándose en esta especialidad. Realiza su servicio social en el municipio de Sibanicú para luego graduarse, en 1976, como enfermera y comenzar a trabajar en el Hospital Amalia Simoni durante 5 años y después se convierte en fundadora del Policlínico Finlay.
Pero, sin duda, la fecha que más anclada está en su memoria es la de agosto de 1985; de forma rápida y precisa me contestó cuándo le pregunté qué tiempo llevaba trabajando en el consultorio número 2 de Garrido, donde, aunque jubilada y reincorporada, continúa laborando.
Será porque este fue el lugar que la vio hacerse Licenciada en Enfermería en 1990 donde, estudiando y trabajando al mismo tiempo, logró una de sus aspiraciones en su superación profesional. Pero sin duda, no hay razón mayor que el cariño de una comunidad que reconoce su exigencia para cuidar la salud del pueblo.
Esther Rivero Rodríguez tiene 71 años. En 2022 se jubiló, pero cuenta que iba a trabajar de forma voluntaria.
“Salía a vacunar y a hacer visitas a los pacientes, y estuve trabajando sin cobrar durante casi un año. Le decía a la doctora que me programara las vacunaciones y ella me sugirió que me reincorporara. Así hice porque no me adaptaba a la casa. Llevaba solo un mes de jubilación y ya me sentía con dolores y malestares. Sin esto no puedo vivir”.
La faceta de Esther como madre no solo se la debe a sus dos hijos, también a su nieto, con el que convivió hasta los 26 años y al que dice haber educado hasta que decidió emigrar. “Parte de mis estudios los he hecho siendo madre porque mi primer hijo nació en 1975. Teniendo a los niños enfermos venía a trabajar con ellos. Aunque es difícil nunca esto imposibilitó que me desempeñara en mi profesión como hasta hoy. Actualmente me pelean porque dicen que es hora de que descanse, pero aquí me siento mejor”.
A su hoja de servicios como enfermera del sistema de salud pública cubana se añade la misión internacionalista que cumplió de 2006 a 2010 en Venezuela, donde pudo desempeñarse en varias ramas de la medicina: fue enfermera de terapia intensiva, apoyaba en los procesos de esterilización y trabajaba en el almacén de la farmacia.
Esther es una enfermera de la comunidad. Camina sistemáticamente el barrio que pertenece a su consultorio; para ella estar en el terreno es lo más importante. Por eso, visita a todos los pacientes, estén enfermos o no; y así se ha ganado el respeto y admiración de los vecinos.
Pronto Esther arribará a sus 40 años laborando en este consultorio. Desde La Guernica va casi todos los días al lugar donde se siente realizada siendo enfermera. Esther nunca lo soñó, nunca pensó llegaría a esta profesión, pero se enamoró de ella y hoy no puede dejar de ejercerla.

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¿Por qué un día para las enfermeras y enfermeros? La enfermería es una profesión a través de la cual se pone en práctica la atención de pacientes que necesitan atención médica, por presentar distintos tipos de enfermedades y trastornos de salud y que requieren cuidados especiales. Esta especialidad necesita de personas realmente comprometidas y amantes de su labor, ya que requiere de ciertas características humanas y filantrópicas que les permita realizar un servicio de calidad autónomo y colaborativo. |

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