LA HABANA.-El deporte nacional despide al exjugador y entrenador camagüeyano, cuya entrega y disciplina marcaron generaciones en las piscinas de Cuba.

Hace unas horas, en la capital cubana, dejó de existir Raydel Carales Manzano, “Titi”, símbolo del polo acuático nacional y hermano del también polista Giraldo Carales.

 Su partida enluta al movimiento deportivo de la Isla, que reconoce en él a un atleta y entrenador cuya entrega y disciplina marcaron generaciones en las piscinas cubanas.

 Su trayectoria como jugador incluyó actuaciones doradas en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, citas en las que también sumó una de bronce, en Veracruz 2014. Además, defendió la camiseta nacional en los Juegos Panamericanos de Río 2007 y Guadalajara 2011.

Fue parte del único intento profesional del plantel insular en la liga venezolana, experiencia que enriqueció su carrera y aportó prestigio al polo acuático cubano.

 Reconocido por su estilo aguerrido, “Titi” se ganó el respeto de compañeros y rivales. Su carácter competitivo y su disciplina lo convirtieron en un líder dentro y fuera del agua, siempre dispuesto a asumir responsabilidades y a proteger a quienes lo rodeaban.

 Tras su retiro como atleta activo, se incorporó al cuerpo técnico nacional. En los últimos años fungió como entrenador, lo mismo en el equipo femenino que en el colectivo masculino. Su labor fue clave en la formación de nuevas generaciones de polistas cubanos, consolidando la continuidad de la disciplina en la Isla.

Su hermano Giraldo, también integrante de la selección nacional, lo definió como su guía y protector, un alma gemela dentro y fuera de las piscinas.

 Hoy el deporte cubano despide a Raydel Carales Manzano, “Titi”, con el reconocimiento a una vida dedicada al sacrificio, la pasión y el liderazgo.

Su legado trasciende resultados y medallas: será recordado como un hombre que vivió y defendió el deporte con el corazón, dejando una huella imborrable en la familia del polo acuático de la Isla.