



En la Plaza acompañan el desfile trabajadores destacados de todos los sindicatos, las máximas autoridades del Partido Comunista de Cuba y el Gobierno en el territorio, Yudith Rodríguez Hernández, jefa del departamento de los servicios del Comité Central y Jorge Luis Tapia Fonseca, viceprimer ministro de la República.





Luis Emilio Ramírez Guerra, médico del hospital oncológico.
"Para los jóvenes médicos es un orgullo estar aquí en la tribuna, reafirmando nuestro apoyo a la Revolución y a Fidel. Una vez más damos el paso al frente por nuestro país, la Patria, el Partido y la Juventud cubana.
Estamos en un momento difícil, una situación bien compleja en el sector de la Salud, nos vemos afectados por el bloqueo económico. Se nos hace difícil adquirir algunos medicamentos que son muy costosos, así como piezas y equipos indispensables en el tratamiento del cáncer. En nuestro hospital cada día nos esforzamos para que nuestros pacientes tengan una mejor atención".
Marvin Rodríguez, del bloque de la solidaridad. Estudiante hondureño de la especialidad de Urología:
"Vengo a desfilar porque es una fecha histórica para las luchas sociales, los derechos laborales y humanos que se han conseguido no son negociables, y no podemos retroceder. Es un llamado a participar en estas luchas. En mi país participamos diferentes grupos y organizaciones del sector social en busca de la solidaridad y el bien común de la comunidad. Esta es mi primera vez desfilando en Cuba, y siento el mismo espíritu".
Lídice Sánchez Roque, secretaria del Buró de la UEB de la División Territorial de comercialización de combustible Camagüey.
"Desfilamos todos los trabajadores con mucho entusiasmo, defendiendo a la Revolución. Sentimos mucho compromiso, hemos estado siempre en cada momento que la Patria nos ha llamado. Creemos que es importante estar aquí para reafirmar nuestro sí por Cuba, la Patria y la Revolución".
Oscar García, jefe de base de Ómnibus Nacionales.
"Estamos muy limitados con el transporte, pero estamos intentando garantizar la prestación de servicios a partir de la disponibilidad de combustibles. Desfilamos por el sentido de pertenencia que tenemos hacia nuestra empresa y hacia el país. Lo único que pedimos es paz y que nos dejen trabajar "
Roberto Mejías, secretario general del sindicato de SOMEC, pertenece a la Construcción.
"Reforzamos nuestro compromiso con la Patria y la Revolución, estar aquí es defender el legado que nos dejó el Comandante Fidel en el año de su Centenario, su presencia siempre nos acompaña en momentos como este. Esta unión de los trabajadores y del pueblo es una forma de decirle al imperialismo que no tenemos miedo, que estamos unidos"
Bárbara Hernández, directora de operaciones de la empresa Tranzmec Camagüey.
"Me siento comprometida con mi país, mi responsabilidad cada primero de mayo es reafirmarlo y defender las conquistas de los trabajadores. Especialmente en el escenario actual, de tanta presión por parte del gobierno de los Estados Unidos . Es un apoyo por la paz".
Comenzó el desfile por el Primero de Mayo en Camagüey con el paso por la plaza de la Revolución Ignacio Agramonte Loynaz el bloque de la solidaridad y las asociaciones de personas en situaciones de discapacidad, y de combatientes de la Revolución Cubana.
En la palabras de inicio del convite Henry Puentes Rodríguez, secretario de la Central de Trabajadores de Cuba en Camagüey, aseguró que Cuba es un pueblo que no claudica que no negocia su soberanía.

"Frente a la amenaza crece nuestra resistencia, frente a las dificultades se fortalece nuestra unidad y se agiganta nuestro espíritu de lucha.
"Respondemos al llamado de defender la Patria en cada surco donde el campesino hace producir la tierra, en cada fábrica donde no se detiene la labor, en las aulas donde los maestros forjan el futuro, en los hospitales, los centros de ciencia, los parques fotovoltaicos, las termoeléctrica, en donde haya un cubano que aporta, crea y resiste.
"Defender la Patria es hacer mejor las cosas, buscar soluciones donde otros ven obstáculos es innovar y racionalizar, es no rendirse jamás, es respetar y querer nuestra bandera y a nuestros héroes, es no permitir que algo se interponga en nuestra firme decisión de ser libres soberanos e independientes".
En estos momentos pasaron ya por la Plaza los sindicatos de la Salud y las Comunicaciones.

Cada Primero de Mayo, el pueblo cubano no solo celebra el Día Internacional de los Trabajadores. Ejerce, además, un acto de refrendación masiva: su “firma por la patria”. Una rúbrica que no se escribe en papel, sino con los pies en el pavimento, con la frente en alto y con el puño cerrado en las plazas de toda la isla.
Este 2026, la cita en el desfile tiene una connotación especial. Se trata de responder, con unidad y firmeza, al recrudecimiento de los ataques de Estados Unidos. El bloqueo económico, comercial y financiero más prolongado y cruel que haya conocido nación alguna no ha cesado. Al contrario, se perfecciona, se endereza contra nuestros ingresos, nuestra salud, nuestra soberanía energética y alimentaria.
Pero el imperio subestima una vez más la fuerza de un pueblo que ha convertido la resistencia en cultura, y la cultura en victoria cotidiana.
Cuando este Primero de Mayo marchemos junto a los combatientes, los jóvenes, las mujeres, los jubilados y los estudiantes, estaremos firmando, con cada paso, un compromiso: defender la Cuba que hemos construido, aunque duela, aunque falte, aunque intenten asfixiarnos. Porque la Patria no es un terreno: es el proyecto de dignidad que hemos forjado durante siete décadas de resistencia.
Desfilar es, por tanto, un acto de desagravio. Mostramos que el cerco no nos doblega. Mostramos la vocación antiimperialista como una de las señas de identidad más hondas de la nacionalidad cubana.
La “firma por la patria” es colectiva, es viva, es combativa. Se renueva cada Primero de Mayo en cada plaza, en cada consigna, en cada sudor compartido bajo el sol.