CAMAGÜEY.- La Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz consolida sus ocho programas de innovación y 14 líneas científicas dirigidas al avance socioeconómico de la provincia, entre las que sobresalen las vinculadas a la soberanía alimentaria y educación nutricional, eficiencia energética y fuentes renovables de energía, transformación digital e inteligencia artificial, y otras abarcando todos los sectores estratégicos de la coiedad.
Para la casa de altos estudios, primera fundada por la Revolución cubana en 1967, resulta clave en ese empeño de aportar soluciones a la vida cotidiana y al desarrollo futuro del país, la labor investigativa de estudiantes y profesores de todas las facultades, los 12 Centros Universitarios Municipales, imbricados con sus nueves centros de estudios y más de 50 grupos de investigación.
A ello se unen los más de 200 convenios entre marcos y acuerdos específicos que mantiene esa institución académica con 28 países de varios continentes, en apoyo a los procesos sustantivos que desarrolla.
Dos de esas investigaciones, una tesis doctoral y un proyecto estudiantil, de las facultades de Ciencias Aplicadas y de Ciencias Económicas, aportan al desarrollo territorial y al turismo, tomando como escenarios sitios tan distintos como una fábrica y un hotel.
ECONOMÍA CIRCULAR Y ENCADENAMIENTOS PRODUCTIVOS: CLAVES QUE AFIRMA LA CIENCIA
A una mayor articulación entre los sectores económicos mediante el incremento de los encadenamientos productivos tributa la investigación del Dr. C. Fabián Enrique Wilson González, profesor de la facultad de Ciencias Aplicadas de la Universidad de Camagüey.
Tutorada por los Dr. C. Pablo Galindo Llanes e Hilda Oquendo Ferrer, la investigación Procedimiento para la intensificación y diversificación industrial con enfoque al desarrollo territorial le valió el título de Doctor en Ciencias Técnicas con significativos impactos en el desarrollo económico del territorio, y aporta, desde el enfoque de economía circular, a la sostenibilidad, aprovechamiento de recursos, tecnologías y productos.
“Elaboramos un procedimiento general que, de forma estructurada, integra herramientas de ingeniería y análisis de procesos, así como herramientas económicas para el desarrollo integral de la industria de procesos en un territorio, basado en el modelo de economía circular, sustentados en el aprovechamiento óptimo de materias primas y tecnologías. La propuesta facilita el trabajo de las empresas y el de los decisores, permitiendo una mejor planificación económica.
“Para validarlo, se aplicó como caso de estudio el municipio de Florida, y como industria de interés Sorbitol, única de su tipo en el país. Se demostró, mediante la industria seleccionada, con altas posibilidades de intensificar y diversificar sus producciones, con un mercado seguro para la comercialización del renglón principal, sus potencialidades de fortalecer la cadena de suministro y contribuir al desarrollo del territorio. En este sentido cabe destacar como medida obligatoria, la necesidad de sembrar caña, siendo la matriz insumo-producto la herramienta de planificación económica facilitadora de decisiones encaminadas al desarrollo local”.
Graduado de Ingeniería Química en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, imparte docencia en la facultad de Ciencias Aplicadas en diversas asignaturas y en la maestría en Enseñanza de la Química. La labor docente, afirma, “constituye una satisfacción y un compromiso, me ha permitido vincularme a proyectos de investigación con el propósito de aportar y perfeccionar el trabajo, encaminado a elevar la calidad en la enseñanza del pregrado y posgrado”.
Por esta investigación, ha sido merecedor de varios premios y reconocimientos, incluido el Premio Citma provincial, y ha publicado artículos en diversas revistas científicas.

Desde la investigación y con énfasis en su aplicabilidad en la empresa Sorbitol del municipio de Florida, la investigación del Dr. C. Fabián Enrique Wilson González propone un procedimiento dirigido al desarrollo integral de procesos que posibilitan la intensificación y diversificación industrial y la planificación económica a partir de la integración de los diferentes actores de la cadena de suministro. Estos elementos, a la vez, tributan a reducir contaminantes, generar empleo, bienes y servicios, que aportan autonomía, sólida base económico–productiva y tienen un impacto al transformar la calidad de vida y desarrollar el territorio.
EL HOTEL QUE SE TRANSFORMA EN AULA INVERTIDA
¿Cómo se preparan los futuros gestores del sector turístico? Tradicionalmente, su formación ha oscilado entre el aula y prácticas pedagógicas que han ido incorporando, de manera paulatina, la experiencia a la teoría.
Con el propósito de perfeccionar este quehacer, un grupo de estudiantes de primer año de la Licenciatura en Turismo de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz investiga un eje pedagógico innovador: convertir un hotel centenario, orgullo camagüeyano y exponente de buenas prácticas turísticas, en el núcleo central de su formación mediante el modelo de aula invertida.
Esta investigación, titulada Aula invertida como estrategia para desarrollar competencias comunicativas en gestión turística: caso hotel Plaza Camagüey”, formó parte de los proyectos premiados en la Jornada Científica Estudiantil (JCE) de la facultad de Ciencias Económicas y en la I Exposición Ciencia Joven de las BTJ, en 2025. El trabajo se enmarca dentro de un proyecto del Centro de Estudios de Ciencias de la Educación ‘Enrique José Varona’ (Ceceduc) de la Universidad.
“Existe una brecha entre lo que se enseña en las aulas y lo que el sector realmente necesita”, señalan los autores del proyecto, bajo la asesoría del MSc. Otto Antonio del Calvo Penichet.
“La rama turística exige profesionales que no solo sepan gestionar, sino que puedan comunicar: narrar historias que cautiven, resolver quejas con tacto en medio del ajetreo de una recepción y diseñar campañas de marketing que resalten la autenticidad”, explicó Michel Conde, quien obtuvo el reconocimiento como mejor expositor en la categoría de estudiantes de la Expociencia Juvenil gracias a esta investigación.
“Sin embargo, con frecuencia los recién graduados llegan a los hoteles sin la capacidad, por ejemplo, de contar la rica historia del hotel Plaza, fundado en 1907, o de manejar un conflicto con un huésped en un entorno real y bajo presión”, añadió.
Para cerrar esa brecha, el equipo propone aprovechar las potencialidades del modelo de Aula Invertida. Según la investigación, el proceso comienza con una fase de preparación fuera del aula, en la que los estudiantes investigan de manera autónoma la historia, arquitectura y anécdotas del hotel Plaza, como el paso de la poetisa Gabriela Mistral o haber albergado la primera transmisión radial de Camagüey en 1924; utilizando para ello su página web, archivos históricos y materiales multimedia.
Posteriormente, en la fase de aplicación dentro del aula, el tiempo se dedica íntegramente a la práctica. Los alumnos se sumergen en escenarios simulados, ya sea en el propio hotel o en aulas adaptadas: guían visitas, simulan check-in con clientes exigentes y diseñan campañas de marketing para promocionar el patrimonio del “Plaza”. La metodología incluyó una muestra de 46 estudiantes de la Licenciatura y la aplicación de instrumentos de valor científico, como cuestionarios de percepción y grupos focales.
La investigación concluye que el aula invertida, articulada a través de un caso significativo como el Hotel Plaza, no solo forma mejores comunicadores entre los futuros licenciados en Turismo, sino que valora el patrimonio cultural como un activo educativo fundamental. De este modo, se forman gestores con una conexión emocional y profunda con la historia que deben promover, capaces de crear experiencias turísticas auténticas y competitivas en un mercado global.
Es especialmente destacable que esta investigación sea llevada a cabo por estudiantes de primer año, quienes inician su incursión en las ciencias como parte del proyecto La calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje a través del aula invertida en la Universidad de Camagüey, dirigido por la Dra. C. María Isabel Bardina Torres, investigadora del Ceceduc.